REPETIR EN VOZ ALTA: ATRAIGO AMOR INCONDICIONAL Y ABUNDANCIA A MI VIDA.

hay días en los quela realidad duele

Cómo hoy. Como ahora. Duele. Y duele el ego, sí... pero también duele el corazón, la vida, el tiempo, la ilusión. Duele hasta la barriga porque tú te lo buscaste, tú te diste el permiso, tú podías escoger. Ver tan desbaratada la fantasía a la cual nos habíamos expuesto durante tanto tiempo, durante taaantos años a veces duele. Darnos cuenta de todas las mentiras que nosotras mismas nos habíamos dicho y creído, a veces duele. Sentir que después de tantas 24 horas todavía tambaleamos, todavía nos afecta, todavía no logramos respirar desapego, a veces duele. Entender tan de frente que nunca ha sido, que no es y que, definitivamente por donde van las cosas, no va a ser; a veces duele. A veces da miedo. A veces genera todavía más incertidumbre, por no decir desesperanza. Días en los cuales toda la fortaleza desaparece en dos segundos por una bobada. Por no pensar. Por creer que lo ibamos a poder manejar. Por jurar que nada íbamos a encontrar. Por lanzarnos de cabeza a una de las posibles consecuencias sin tomar decisiones conscientes y que ahora.... ahora nos toca mamarnos el rebote emocional y asumirlas. Por una estupidez. Por un segundo de impulsividad. Pero una estupidez y un segundo que ahora estamos pagando. Va a pasar. Claro que sí. Es más.... ya está pasando. No fue nada grave. Pero si fue algo innecesario. Hoy, sólo por hoy, deja de exponerte. Deja de jugar con tu tranquilidad. Deja que creer que no te vas a dar este totazo contra la realidad. ¡¡Porque duele!! Deja de volarte tus límites y de actuar en locura creyendo que no te va a desestabilizar, que no te va a importar, que eres de piedra. Deja de andar buscando lo que no se te ha perdido, lo que no te interesa, lo que ya sabes que te hace daño, lo que ya sientes que no quieres. Valora tu progreso, valora tus esfuerzos y ponte el freno de mano. Llora, grita, patalea, siéntelo, escribe y entrégaselo a tu Poder Superior. Esto no es un castigo. Es una bendición. Así que agradece. Así no entiendas y se te parta el ego, el corazón, el tiempo y la ilusión. Él sabe por qué y para qué. Respira, confía y agradece. Sólo agradece. Fin.
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